
Nuestro primer libro tiene a un protagonista de la edad de la mayoría de estos chiquillos, pero... algo les diferencia y mucho de él: cada día alguien les ayuda a aprender de todo, en particular, a leer y a disfrutar lo leído. Al niño del cuento no le enseña nadie, porque no puede ir a la escuela, sino que debe trabajar para ayudar en su casa.
Esta historia nos enfrenta a la realidad de otros países, nos hace ver lo afortunados que somos en España, teniendo a nuestra disposición colegios, hospitales, carreteras, bibliotecas y muchas otras opciones para disfrutar de nuestras vidas con una calidad de vida elevada. El ánimo del niño del cuento debería ayudarnos a valorar más todo esto.
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Ann Cameron |
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